Filosofía Deportiva

CONOCIMIENTO:

Hay que saber qué es lo que queremos hacer, cómo hacerlo, que nos piden los entrenadores… El que 

se cree que se las sabe todas, o que no le queda nada por aprender, está acabado. Cada día, de 

cualquier persona puedes aprender cosas nuevas.

INTENSIDAD:

Trabajar con entrega, concentrados a cada minuto. Cada balón es importante, cada tiro libre, cada 

rebote, cada balón perdido, cada robo, cada triple, cada canasta interior, cada contraataque… son 

vitales para lograr nuestros objetivos.

DISCIPLINA:

No todo vale. Si llego tarde a los entrenos o a los partidos, los demás me tienen  que esperar y yo entro 

tarde en el ritmo, si estoy de cachondeo en los ejercicios, cuando llega la hora de la verdad no sé que 

hacer, y me fallo a mí y a mis compañeros, si falto a entrenar no podré estar al nivel de mis 

compañeros… Esto es una verdad que sólo vosotros podéis comprender por vosotros mismos. Por 

mucho que os digamos los demás, si no sois vosotros los que os deis cuenta… Drazen Petrovic, se 

quedaba todos los días después de entrenar para hacer ¡¡500 tiros!! Cada día. Por eso era el mejor.

CONOCIMIENTO INTENSIDAD DISCIPLINA

MOTIVACIÓN

DIVERSIÓN

CONCENTRACIÓN

TOMA DE DECISIONES

Una de las mejores cosas de nuestra forma de jugar es que permite a todos los jugadores participar en 

el juego, exigiendo que dejen sus “necesidades” individuales en un segundo término en relación con 

las del grupo. Esta es la lucha a la que nos enfrentamos: Conseguir que los integrantes del equipo, que 

normalmente se motivan por la conquista individual de “su Gloria”, se entreguen ellos mismos de 

todo corazón al esfuerzo del Equipo. Que seamos GENEROSOS con nuestros compañeros en el juego: 

por medio de COMUNICACIÓN ENTRE LOS JUGADORES, de BUENOS PASES, de BUENOS 

BLOQUEOS… Es muy frecuente que los jugadores jóvenes hagan casi cualquier cosa para conseguir 

que se fijen en ellos, para decir “éste soy yo” con el balón en las manos, en lugar de COMPARTIRLO con 

otros. El PASE, el buen pase, es uno de los mayores gestos de generosidad que podemos ofrecer. Del 

mismo modo, tomar la iniciativa en el proceso de la ENTREGA DESINTERESANDA es crucial. Si me 

esfuerzo por APORTAR, la mecánica de la solidaridad se pondrá en marcha para que mis compañeros 

me aporten a mí. Yo no hago bien los bloqueos, pero si quiero que me los hagan bien a mí, no doy 

buenos pases, pero quiero que a mí sí me los den buenos… el proceso de ENTREGA DESINTERASADA 

DEBE EMPEZAR EN CADA UNO DE NOSOTROS. Todos queremos ser mejores jugadores, pero ¿os 

habéis planteado ser buenos jugadores de equipo? Para lograrlo, cada acción que realizamos en el 

campo cuente. La concentración nos permite no dejar escapar ninguna oportunidad de hacer las 

cosas bien, como las hemos entrenado.

Por eso buscamos jugar al Baloncesto, así, con “B” mayúscula, en vez de satisfacer nuestro ego, un 

Baloncesto que se hace en su 80% SIN EL BALÓN, trabajando espacios, bloqueando, cortando, 

comunicándome con mis compañeros, corriendo en transición ofensiva y defensiva, cerrando el 

rebote… y sobre todo… DIVIRTIÉNDONOS.

Nuestro proyecto hace saber a cada jugador si lo está haciendo bien en relación al esfuerzo y al trabajo 

del equipo. No importa que a veces algo salga mal. Será el momento de entonar las palabras mágicas: 

ME EQUIVOQUÉ, para seguir adelante. 

¿Dónde nos lleva esto? A que trabajando así, sin que nos demos cuenta se establecen unos vínculos 

entre nosotros que nos hacen sentir que todas las acciones y movimientos de los jugadores del equipo 

están interconectados. No hay nada mejor en un partido que ver a un equipo mover el balón entre 

sus jugadores, mientras que el rival parece ser una mera comparsa, como si no pudieran hacer nada 

para parar el ataque, como si se limitasen a seguir al balón, sin poder alcanzarlo. 

Lograr esto no es fácil. Es rozar el sobresaliente, y no todos los jugadores están preparados para dar 

ese salto. Por eso es muy importante TRABAJAR para mejorar, para lograr este objetivo, que es mucho 

más gratificante que el esfuerzo egoísta. Una vez que un equipo logra llegar a ese estado, sólo nos 

queda a los que estamos fuera de la pista, sentarnos y disfrutar del Espectáculo de ver a los jugadores 

del equipo sumergidos en el juego, en un sistema que es el punto de partida desde el cual los 

jugadores desarrollan su “poder de decisión”. 

“Si sabemos donde vamos,

            llegaremos donde queremos”

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